Autor: Kissy
Capítulo 1: Desconocidos
La primera vez que conocí a esta chica, ella era solo un bebé, y yo tenia 5 años. Su nombre no lo recuerdo. Era mi hermanastra, y la odiaba más que a todo en este mundo, al igual que a mi despreciable padrastro. Su madre era chilena. Mi padrastro, al igual que yo, éramos alemanes, por ello lo único que se me venía a la mente era ¡qué hacia ella con nosotros! Sentía que la odiaba, y hasta me sentía capaz de matarla.
Yo solo era un niño celoso, como cualquiera, pero mi madre no pudo comprender eso, así que me llevo a mí, y a mi hermano, a casa con papá. Seguí viendo a mamá y a mi estúpido padrastro, pero por suerte, aquella niña ya no estaba con nosotros. Se la habían llevado con su papá, gracias a ello, logré equilibrar el odio hacia mi padrastro.
Trece años después, comencé una gira por Europa, con la banda que estábamos yo y mi hermano Tom.
Estábamos en Francia, visitando tiendas, cuando nos vieron un grupo de fans. Georg y Gustav les comenzaron a dar autógrafos, la mayoría de las chicas estaban con Tom. De pronto, vi una gigante mancha de personas acercándose a nosotros.
Estábamos en Francia, visitando tiendas, cuando nos vieron un grupo de fans. Georg y Gustav les comenzaron a dar autógrafos, la mayoría de las chicas estaban con Tom. De pronto, vi una gigante mancha de personas acercándose a nosotros.
- Chicos, miren - apunté aquella mancha.
- ¡¡Corran!! -gritó mi hermano.
Los cuatro corríamos lo mas rápido que podíamos, nos metimos por muchas calles, llegamos a una calle cerrada done sólo había una casa y, lo peor de todo, era que aquella mancha cada vez estaba más cerca. Golpeamos la puerta de aquella casa, alguien nos abrió, no preguntamos si podíamos entrar, sólo empujamos a la persona, cerramos la puerta, nos dimos vuelta y nos tiramos al piso agotados.
Una mujer comenzó a gritar el nombre de alguien desesperadamente, miramos a la escalera, por donde bajó una niña.
- Por Magenta -
Bajé las escaleras asustada, ya que Carmen me estaba llamando desesperada, cuando llegué abajo, habían cuatro chicos.
- Hija, usted conoce a estos niños, ellos son…- se quedo mirándome.
- Sí, Carmen - interrumpí de inmediato.
- Hola- dijo Tom, en inglés. Carmen sólo reaccionó a mirarme extraño.
- ¿Qué hacen aquí? ¿y qué es todo ese ruido de afuera? - miré a los cuatro.
- Son fans, por favor, dile a tus padres que nos dejen estar aquí - se levantó y se asomó por la ventana.
- Yo vivo sola, sólo estoy con mi hermano que llega más tarde- dije.
- Entonces, déjanos quedarnos unas horas aquí. Sólo un rato - dijo Gustav, se levantó y se me acercó.
- Bueno, pero sólo hasta que llegue mi hermano.
A las horas llegó mi hermano bastante asustado.
- ¡Qué pasa allí afuera! - cuestionó kurt.
- Son fans de ellos - apunté a los cuatros que estaban sentado. Kurt los miró y luego me miró a mí con cara de asombro.
- Ellos aquí... y nosotros... Parece que estás bastante enojada - dijo Kurt.
- Cómo no lo voy a estar, después de todo lo que ha pasado - miré al piso.
- Esas chicas no se van a ir tan fácilmente - Kurt se acercó a la ventana y miró impresionado.
- Lo sé, tú decides si ellos se quedan o no. Tú sabes lo que haces - estaba demasiado enojada.
- ¿Nos podemos quedar hasta que se vallan esas fans? - preguntó Tom.
- No lo sé, primero hablaré con Magenta - le respondió.
- ¿Quién es Magenta? ¿tu Madre? - Pregunto Tom a Kurt.
- Ya te dije que vivimos solos. Yo soy Magenta - miré a Kurt para que nos fuéramos a otra parte.
Capítulo 2: Es complicado
- Por Bill -
Kurt y Magenta se fueron a una habitación para hablar.
- Por Bill -
Kurt y Magenta se fueron a una habitación para hablar.
- ¿A dónde vas? - susurró Tom.
- A escuchar lo que hablan - me acerqué a la puerta, donde hablaban Kurt y Magenta.
- Tú sabes lo que haces - dijo kurt en voz baja.
- No me culpes a mí, lo dejo a tu elección - Magenta miró fijamente a Kurt.
- Pero Magenta, tú no quieres, en cambio, yo lo veo por el lado de que son...
- Sé quienes son, no es necesario que lo repitas - interrumpió, de inmediato me fui a sentar, después de todo no quería que me descubrieran escuchando.
- Tus zapatos se oyeron, Bill - dijo Tom riendo.
- Cállate - justo cuando me senté, llegó Kurt y Magenta.
- Se pueden quedar. En esa habitación dormirán Georg y Gustav; Tom y Bill dormirán en la habitación de Magenta - Magenta sólo se quedó en silencio cuando Kurt dijo estas palabras.
- ¿Y dónde dormirá Magenta? - preguntó Tom, entrometidamente.
- Eso no te importa - respondió Magenta, y se fue.
Kurt nos llevó a la habitación de Magenta, que también era de él. Era una habitación muy extraña, tenía una pared en medio, que se podía mover, no era una pared en realidad, era otra cosa… bueno, eso no es lo importante.
Magenta tenía una repisa, ahí había un álbum, lo tomé y lo comencé a ver. Dentro, habían fotos de una mujer con un niño y una niña en los brazos, por detrás decía algo que no comprendí, pero salía el nombre de Kurt y Magenta. Obviamente eran ellos dos los de la foto, la mujer, supongo, que era su madre, y, por esa razón, debo concluir que Magenta y Kurt son mellizos, ¿no?.
Seguí viendo fotos y todas eran muy divertidas y me recordaron a tom y a mi cuando pequeños.
- Por Magenta -
Cuando me levanté, sonó el timbre, fui a ver y era Carmen, que había ido a buscar a Sam -mi hermano pequeño de tres años-.
Seguí viendo fotos y todas eran muy divertidas y me recordaron a tom y a mi cuando pequeños.
- Por Magenta -
Cuando me levanté, sonó el timbre, fui a ver y era Carmen, que había ido a buscar a Sam -mi hermano pequeño de tres años-.
- ¿Cómo entraste? - le pregunté a Carmen, riendo.
- Me costó, con todas esas niñitas afuera, pero lo logré - respondió.
Luego Carmen se fue ha preparar el desayuno. Cuando miré a las escaleras, iba bajando Bill, lo miré y me volteé para seguir terminando mi tarea.
- Hola - dijo Bill.
- Se van hoy, ¿verdad? - le pregunté sin mirarlo.
- Por lo visto, creo que no. Aún hay fanáticos afuera, y no sabemos ningún número de teléfono para que nos vengan a buscar - se acercó a la ventana y miró hacia afuera.
- Mientras no se crucen en mi camino, estamos bien - continué haciendo mi tarea.
- Hola - dijo Bill.
- Se van hoy, ¿verdad? - le pregunté sin mirarlo.
- Por lo visto, creo que no. Aún hay fanáticos afuera, y no sabemos ningún número de teléfono para que nos vengan a buscar - se acercó a la ventana y miró hacia afuera.
- Mientras no se crucen en mi camino, estamos bien - continué haciendo mi tarea.
Bill se sentó frente a mí, y me miró por bastante tiempo.
- ¿No tienes nada mejor que hacer? - lo miré.
- Estaba buscando tu parecido con Kurt.
- Somos mellizos - dije, mientras continuaba escribiendo.
- Lo sé, pero en algo deben parecerse. Bueno, lo importante es que tengo algo más que preguntarte.
- No me molestes.
- ¿Por qué te comportas así? - preguntó.
- No me molestes - repetí.
- No me conoces, como para que te comportes así conmigo - dijo mirándome.
- Eso es lo que crees – comencé a reír.
- ¿Se supone que me conoces?
- No, pero… sé que gracias a ti y a tu hermano, mi madre murió.
- ¡¿De que hablas?! - me miró sorprendido.
- Somos mellizos - dije, mientras continuaba escribiendo.
- Lo sé, pero en algo deben parecerse. Bueno, lo importante es que tengo algo más que preguntarte.
- No me molestes.
- ¿Por qué te comportas así? - preguntó.
- No me molestes - repetí.
- No me conoces, como para que te comportes así conmigo - dijo mirándome.
- Eso es lo que crees – comencé a reír.
- ¿Se supone que me conoces?
- No, pero… sé que gracias a ti y a tu hermano, mi madre murió.
- ¡¿De que hablas?! - me miró sorprendido.
En ese momento llegó Carmen para salvarme.
- Léele algo a tu hermano, para que se duerma -dijo Carmen.
- Carmen, es mediodía - intenté de no mirar a Bill, para evadir su pregunta.
- Sí, pero tu hermano no ha dormido, y está llorando porque no le puedo leer - me fui de inmediato para evadir a Bill.
- Carmen, es mediodía - intenté de no mirar a Bill, para evadir su pregunta.
- Sí, pero tu hermano no ha dormido, y está llorando porque no le puedo leer - me fui de inmediato para evadir a Bill.
- Magenta estábamos hablando - habló Bill.
- Sí, pero tengo cosas más importantes que hacer - le dije y me libré de él.
- Sí, pero tengo cosas más importantes que hacer - le dije y me libré de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario