sábado, 12 de noviembre de 2011

Miedo en el interior, a olvidar

Oneshot by Kissy


Estaba tranquila en mi habitación, pendiente de mi hermana a quien tenía que cuidar, y atenta a los niños que pasarían a pedir dulces. Tengo solo 16 años y me dejan a cargo de demasiadas cosas.
Un gato se puso fuera de mi ventana, tomó uno de los juguetes favoritos de mi hermana, como si fuera un hijo de él, y se lo llevó. Mi hermana lloró desesperada por que aquel que era uno de sus juguetes favoritos. Dejé a mi hermana en la casa de una vecina y fui en búsqueda de aquel gato, que estaba en la esquina de una casa, como si esperara a que yo lo siguiera. Lo perseguí hasta una casa abandonada, en la cual no se veía gente, desde un accidente en el que el padre de una familia había asesinado a todos, y luego se fue hasta un puente donde se prendió fuego… La puerta estaba junta y la empujé muy despacio, la verdad es que me dio un poco de miedo estar allí. La única luz que había era la de la luna, la cual hacía todo más aterrador aún. Caminé por un largo pasillo, en ese lugar hacía demasiado frío y había un olor a tierra que hacía que me ahogara. De pronto sentí un ruido, caminé hasta aquel lugar, allí había una puerta, entré con algo de temor. Ahí estaba aquel gato, se estaba lamiendo, pero eso no fue lo que llamó mi atención. Lo extraño era que a su lado había una persona acostada sobre el piso. La situación en la que me encontré me causó demasiado temor. Quise salir corriendo pero no podía mover mis pies del piso, era como si algo no me permitiera avanzar. Por el temor que sentía, cerré mis ojos. Cuando me pude tranquilizar abrí lentamente un ojo y luego el otro, miré al gato y a la persona a su lado, la cual seguía en el piso. Repentinamente, el gato puso su cabeza en la mano de aquella persona, quien respondió con un cariño en su mentón, mi preocupación volvió al saber que esa persona estaba viva y, peor aún, despierta. Miré a aquel gato sin saber qué hacer. De pronto, aquella persona se levantó sin tocar con un solo dedo el piso, fue como si hubiera podido levitar. Era un hombre alto, extremadamente blanco, de pelo negro y una melena enorme. Me miró fijo a los ojos, sentí un escalofrío enorme en mi cuerpo. Su mirada era muy potente, intimidaba, pero a la vez daban ganas de abrazarlo y llorar junto a él.
-Adele -dijo aquel chico, tomando mi mano. -Creo que me estas confundiendo- -¿No me recuerdas?- dijo acariciando mi rostro. -No te conozco- dije alejándome de él, solo di un paso hacia atrás, ya que sentía una enorme atracción hacia él, que no me dejaba salir corriendo. Era como si estuviera en el lugar indicado. -Ha pasado demasiado tiempo, unos ¿200 años?, pero el destino nos ha vuelto a juntar. -Estás loco, ¿de qué hablas?, ¿acaso me veo de 200 años?- le pregunté sacando su mano de mi rostro. Él tiró de mi brazo y acercó su rostro al mío. -Tal vez así me recuerdes- acerco sus labios a los míos, sentía su helada respiración, y me beso…

Estaba en una fiesta, me sentía tan feliz. Alguien tomaba de mi mano y me llevaba hasta el patio que había afuera de aquella casa. Era aquel chico, ahora sabia su nombre: Bill.
Llegábamos hasta un laberinto echo de arbustos, corríamos felices.
Nos íbamos hasta otra parte porque no queríamos que nuestros padres nos vieran besándonos si no éramos novios. Llegamos hasta el centro de aquel lugar donde había una pileta, nos mirábamos como unos estúpidos, nos fuimos hacia el césped y nos acostamos ahí para ver las estrellas. De pronto sentimos unos disparos, nos levantamos rápidamente y corrimos devuelta, cuando volvimos todos estaban cruelmente asesinados, había un hombre en medio de todos los cuerpos con una escopeta en las manos, tenía una mirada desquiciada. Corrimos rápidamente, y paramos al ver a un niño tirado en el piso, estaba blanco y helado, por supuesto que estaba muerto, tenía una caballo de madera en sus manos con el que seguramente había estado jugando. Sentimos un nuevo disparo, volteamos a ver, aquel desquiciado hombre estaba ahora frente a nosotros, solo se le veía la silueta. Se vio como apuntaba hacia alguno de nosotros. Sentí miedo de perder a Bill, sin él no podía vivir, así que me puse frente a él. Sentí un fuerte dolor en mi pecho, era algo insoportable, tenía ganas de gritar pero no podía, caí al piso y Bill me tomó entre sus brazos y me abrazó. Miré a aquel hombre que seguía parado frente a nosotros. Repentinamente, alguien apareció de la nada, se puso tras ese hombre y lo tomó del cuello, hasta hacerlo caer al piso. Eso fue todo lo que logre ver.

-Narra Bill-

Adele estaba ahora en mis brazos, muerta. Ya no había nada que hacer. Dejé su cuerpo en el piso, me levanté y vi a hacia el frente. Habla un hombre frente a mí, se acercó al cuerpo de Adele y la tomó en sus brazos.
-Suéltala!- le grité con furia, empujándolo. -¿Qué me harás si no la suelto?, ¿me retarás a un duelo, acaso, jovencito?- dijo con una sonrisa, la que hizo notar unos colmillos- No te mataré si dejas que me lleve a esta chica. -Déjala, prefiero morir a que tú perturbes el alma de mi amada- lo miré desafiante. -Tienes coraje, ¡eso me gusta!- dijo riendo- ¿La amabas? -La amo- corregí. -Está muerta, por eso la amabas. -El que esté muerta no quiere decir que ya no la ame. -¿Entonces?- dijo caminando mi alrededor- tu amor podría llegar a resistir miles de años- dijo a mi oído. -Dije que la AMO, eso demuestra que podría recordarla por más que miles de años. -Entonces, veamos si resistes hasta que tu amada vuelva a la vida- dijo mirando a Adele y acariciando su cabello- me refiero hasta que reencarne. -No creo vivir por tanto. -Si me entregas el cuerpo de ella y un poco de tu sangre, puedo hacer que vivas por siempre buscando a tu amada. -Te daré todo lo que pidas, a cambio de poder llegar a volver a ver, alguna vez, a mi amada. -Nunca ofrezcas tanto, muchacho -dijo tomando a Adele entre sus brazos, mientras sonreía . Miré hacia el piso, cuando levanté la vista él ya no estaba. Sentí una enorme presión en mi cuello, como si alguien me enterrara mil agujas. Era un dolor insoportable, me desvanecí en el piso. Aquel hombre que había desaparecido ahora estaba afirmando mi cuerpo. -Cuidado muchacho, prepárate para lo que viene…
Cuando desperté estaba en el cementerio, acostado sobre una lápida que tenía el nombre de mi amada ya muerta. Me enderecé, derramé una lagrima y me fui. Mientras caminaba, noté que mis colmillos tenían unas puntas. Ahora tenían filo, y tenía una enorme sed. Pero sed de sangre.

Abrí mis ojos y me separé algo asustada, por aquel recuerdo que tuve.

-Ahora me recuerdas- dijo mirándome y sonriendo- recuerdas cuanto nos queríamos, cuanto nos amábamos. -Lo recuerdo todo- dije abrazándolo. Por un momento me sentí como si lo conociera hace demasiado tiempo, era porque en ese recuerdo supe cuanto lo quería y también sé que aún siento lo mismo. Cómo puede el amor durar por tanto tiempo. Lo abracé fuerte y el hacía lo mismo- No quiero volver a alejarme de ti. -Si tú de verdad lo deseas, eso no pasará- dijo besándome, un beso que demostraba su cariño, cuanto de verdad me quería, lo que sentía hacia mí. Sus labios y su rostro, aunque eran demasiado fríos, tenían un sentimiento imposible de explicar. -Quiero vivir junto a ti -le dije a su oído- para siempre- susurré.
Sentí un enorme dolor en mi cuello, lo que indicaba que él había comprendido lo que quería decir. Yo quería ser igual que él, no quería que él me siguiera esperando o buscando.
Cuando desperté, Bill estaba a mi lado acostado con una enorme sonrisa. Acarició mi cabello.
Ahora que ya estábamos juntos, lo único que ahora sentíamos era sed… sed de sangre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario