jueves, 10 de noviembre de 2011

kill Me

One shot de Cinthia Schokolade Geisterfahrer


Era solo una niña cuando mi vida cambio por completo. Era huérfana y vivía en un orfanato de Alemania, allí supuestamente me habían abandonado mis padres, nunca supe de ellos ni quería saberlo, ya que pensaba que eran unos cobardes que no habían tenido el valor para criarme. Bueno, eso trataba de olvidarlo, de dejarlo atrás y tratar de ser feliz pero…

-¡¡Abby!!- Sentí decir a una de las señoras que nos cuidaban a mí y a los demás niños.
-¿Qué?- Dije yo con un tono de indiferencia.
-Ven- dijo- tenemos que presentarte a alguien.
-Ok, ya voy.
-Mira, él es el señor Francus- dijo la directora del orfanato.
-Hola- dijo él con un tono de alegría.
-Hola- dije con un tono seco
-Bueno, Abby, él será tu padrastro- dijo ella feliz.
-¿Qué?- Dije con asombro.
-Si, lo que oíste- me dijo- este señor te adoptará, así que ve y ordena tus cosas- me ordenó.

Yo solo obedecí y, con cierto temor hacia ese señor, me fui a ordenar mis cosas. No sé, pero ese señor tiene algo extraño, su mirada o no sé, pero me da una mala impresión, sólo sé que tengo miedo y no quiero irme con él.

-Listo- avisé con temor.
-Ok, vamos- dijo él con ansiedad.
-Adiós, Abigail (ese era mi nombre pero me decían Abby de cariño)- dijeron ellas con felicidad.
-Adiós...- dije con la voz en un hilo.

Llegamos a la casa, era una mansión gigante. Éll vivía solo allí, ya que no tenia familia. Luego de observar la casa, rompió el silencio y me mostró mi habitación o, mejor dicho, el sótano. Allí tendría que dormi. En ese feo y sucio lugar.

-Desempacas y ordenas, esta será tu pieza- me dijo y se largó.

Obedecí como una estúpida, y creo que él salió, ya que estuve toda la tarde sola y con mucho miedo. Cuando llegó venía borracho, con un olor desagradable y diciendo puras estupideces. Y entró al sótano.

-Llegué, mi niñita- dijo- ahora ven, acércate, que quiero que empecemos a hacer las cosas para las que te traje.

Lo miré con confusión, de todas formas me acerqué.

En ese momento entendí todo, ya que ese viejo asqueroso empezó a tocarme. Yo solo gritaba y lloraba de la desesperación de no poder soltarme, pero era inútil. Él me golpeaba y seguía tocándome.

-Suélteme, por favor- le decía entre llantos, pero él sólo seguía tocándome y golpeándome de la manera mas horrorosa y asquerosa que pueda existir. Después de un rato, que se me hizo eterno, se fue, pero ya había echo lo peor. A mis diez años, había sido violada. No quería seguir existiendo, quería escapar de esta maldita realidad, pero ¿cómo? No podía huir de acá, me tenía encerrada bajo llave con un candado.

Así transcurrieron ocho putos y malditos años, ese tiempo fue lo mas asquerosos, repulsivo, doloroso que podía haber vivido. Mi cuerpo estaba demacrado, lleno de moretones por sus golpes. Yo simplemente no quería seguir viviendo, hasta que un día llegó... y fue al sótano.

-Hola, preciosa- me dijo. Yo solo lo ignoré. Él se acerco para empezar con su asquerosa rutina. Comienzo a llorar y caigo al suelo de rodillas, suplicando que no me haga nada.
-Ok- dice él- pero arréglate y tápate esos moretones, que te llevaré a un lugar.
-Está bien- dije sorprendida, pero a la vez asustada.

Me arreglé y traté de disimular los moretones, pero algunos era inútil taparlos. Luego de un rato volvió y, sin decirme nada, me llevó del brazo. Después nos subimos al auto y llegamos a un bar, o algo así.

-Sólo disimula y sígueme- me dijo.

Ell lugar era como un casino, de dos pisos, abajo estaban unos viejos asquerosos, como Francus, y arriba había una discoteca, o algo así, donde habían jóvenes.
Nos acercamos a una mesa donde habían como cinco señores de aspecto elegante, pero asquerosos.

-Miren lo que les traje- dijo él. Todos me miraban de pies a cabeza- Ven- me dijo Francus y me sentó en la falda de uno de sus amigotes.
-Disculpe - dije y me levante- necesito ir al baño.
-Está bien dijo él- pero vuelve rápido.

Me fui lo mas rápido al baño. Estaba vacío, por suerte. Me afirmé del lavamanos y me puse a llorar.
-No puedo más, no quiero más, no puedo seguir, no - Me callo al ver a un chico entrar al baño.
-¿Estás bien?- me preguntó.
-No -dije en seco. Se acercó y su única reacción fue a abrazarme- sácame de aquí- le rogué.
-Bien- dijo confundido tomándome de la mano. Me llevó hasta un callejón- ah, por cierto, me llamo Tom- me dijo.
-Gracias, Tom- dije con nostalgia- yo me llamo Abigail.
-Ahora dime porqué llorabas, qué mierda te hicieron- dijo en un tono un poco molesto.
-Bueno,-suspiré- para contártelo más corto: soy huérfana, me adoptó un viejo estúpido llamado Francus- lágrimas brotaron de mis ojos- éste desgraciado me viola y me maltrata desde los 10 años, y ahora quiere que me violen unos amigos de él. No aguanto más, no puedo resistir más- Tom me miró con asombro, me abrazó y luego me besó. Fue un beso tierno y cálido, creo que sentí por primera vez en mi vida amor.
-Tranquila, yo te ayudaré.
-Sólo sácame de acá- dije con un tono de suplica. Me volvió a besar y sentí como alguien jalaba mi pelo.
-¡Maldita perra!- gritó Francus enfadado, empezando a golpearme.
-¡Suéltala!- gritó Tom. En eso, él se pone a pelear con Francus, y yo tirada en el piso llorando de dolor.
-Hasta aquí llegaste, maldito- dijo Francus sacando una pistola. En ese momento iba a dispararle a Tom, pero yo saqué fuerzas y me puse en frente de él y le dije KILL ME, Mátame. Y en ese momento disparó. Caí al suelo. Luego Francus se fue corriendo, Tom se arrodilló y puso mi cabeza en sus piernas.
-Gracias por ayudarme- le dije entre quejidos.
-No te ayudé en nada- me dijo con sus ojos llenos de lágrimas.
-Sí, me ayudaste a sentir amor- dije con emoción. Sólo me miró y me besó.
-Entonces, gracias a ti, porque me ayudaste a sentir algo diferente, a enamorarme de tu valentía y coraje. Por cambiar mi visión del amor- dijo él con su rostro lleno de lágrimas y me besó una última vez.
-Adiós- con mis últimas fuerzas logré aricular mi última palabra, y cerré mis ojos para siempre.

- Narra Tom -

¿Por qué? Mierda, no puede ser, por fin había encontrado a alguien, y le quitan la vida. No pude hacer nada por ella, no la salvé y murió en mis brazos. Soy un estúpido, ella murió por salvarme a mí.

Llamaré a mi hermano para que me venga a recoger y poder enterrar a Abigail. Cuando estaba en eso, llega Bill y queda asombrado
-¿Qué pasó?- preguntó asustado.

Le conté todo, miró el cuerpo de Abby y le dirigió unas palabras:
-Gracias por salvar a lo más importante que tengo en la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario